lunes, 18 de noviembre de 2013

La sumisa siempre debiera admitir sin reparos que en realidad es masoquista.

"Me gusta ser azotada. Que me aten es excitante". Estas declaraciones hoy ya no impactan tanto como hace algún tiempo pero la realidad a veces dista de las palabras dichas cuando se profundiza en el tema y te das cuenta que aun es más excitante cuando te lo hace una persona que tiene poder encima de ti y decide por ti los niveles de sumisión que vas a tener.
Nos parece natural que el ser humano intente evitar todos aquellos estímulos que le proporcionan malestar, y entre ellos solemos pensar que el dolor es uno de los más importantes, ya que normalmente lo asociamos al sufrimiento. Sin embargo, hay quien habla de masoquismo de ‘baja intensidad': todos conocemos a alguien a quien le encanta la comida tan picante que hace que se le duerma la lengua, todos tenemos algún amigo que corre maratones agotadoras, y muchos nos hemos rascado alguna vez una picadura de mosquito hasta levantarnos la piel o dejarla enrojecida. ¿Por qué?

Esperando...
Las relaciones entre placer y dolor son más complejas de lo que podemos creer. En la comprensión de esta relación extraordinaria una clave puede estar en las sustancias que produce el cerebro cuando sentimos dolor. Se trata de las endorfinas, unos opiáceos naturales de los que se sirve nuestro sistema nervioso para contrarrestar el dolor y el miedo. Otro factor que se ha propuesto es el alivio que se siente tras escapar o superar una situación desagradable, como sucede en las personas que se autolesionan, generalmente para aliviar un sufrimiento psicológico. Pero el caso del masoquismo es diferente, pues el dolor es percibido como placentero en sí mismo, aunque hay quien ha planteado que el verdadero objetivo del masoquismo se relaciona más con el poder y la sumisión que con el propio dolor.
¿De qué depende la interpretación del dolor?
La importancia del contexto ha quedado claramente expuesta y ha demostrado que el cerebro se comporta de forma distinta cuando un mismo dolor de intensidad moderada se compara con un dolor ‘peor' o con uno ‘mejor'. Las sumisas pueden interpretar ese dolor moderado como placentero al compararlo con otro más intenso. A nivel cerebral se observó una menor actividad en la ínsula y el cíngulo anterior, y una mayor activación en el circuito de recompensa que incluye las cortezas pre frontal orbital y ventro-medial.
No ver agudiza siempre la sensación cuando llega.
¿Cómo procesa el dolor el cerebro del masoquista?
En un interesante estudio realizado por la Universidad de Dusseldorf se comparaba, entre otros, a un grupo de personas con conductas masoquistas con un grupo de control que no mostraba este tipo de comportamientos. Para empezar, encontraron que el grupo de tendencia masoquista mostraba un umbral de dolor más elevado y valoraba la estimulación láser que se les aplicaba como significativamente más agradable en comparación con los controles. Y aún más interesante, utilizando la técnica de magneto encefalografía observaron que, tras una primera estimulación táctil indolora, la aplicación del láser ocasionaba una mayor amplitud en la respuesta tardía del área somato sensorial primaria  del cerebro. Los autores plantearon como una explicación tentativa la posibilidad de que las personas con conductas masoquistas sufran una alteración en la modulación del procesamiento de la información somatosensorial. Así, estímulos como el dolor, que en la mayoría de las personas aumentan la activación, serían percibidos como ‘normales' por aquellos con comportamientos masoquistas.
El interés y la aceptación del masoquismo y el sadismo han crecido en la sociedad, que incluso los ha retirado del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Pero a nivel científico aún queda mucho por saber sobre estas para filias. La psicología y la neurociencia desean comprender y no juzgar al que disfruta sintiendo dolor. Como se suele decir, "en la variedad está el gusto".
Estudiando bien los diferentes comportamientos en general de las sumisas y sumisos, podemos encontrarnos con sorpresas muy agradables cuando con un sentimiento de cariño desean ofrecerle a su guía o Amo, al que le procesan un agudo amor especial, el dolor en su cuerpo que les produce ese placer en la demostración de su entrega, la cual bien administrada por el Amo llega a ser total sin esos limites que romperían la confianza de la pareja Sado/maso.

El suspiro alegre de mi sumisa pasa por el castigo.

Cuando decides que ya no puedes más con las palabras no queda otra alternativa que pasar al castigo.
Tienes la suerte de tener una sumisa inteligente, una sumisa rápida en su pensamiento, hábil en las segundas lecturas, pero aun con todo y eso te das cuenta que no reacciona como tu deseas que lo haga y es que está reclamando tu atención y la mejor forma de hacerlo es provocando de forma consciente o de manera inconsciente un castigo para poder notar en su cuerpo el trato personal de la única persona que puede aplicarle correctivo, su Amo.
Usar tu correa es dar tu
 personalidad propia.
Hay  Amos que desean el placer del castigo, a mí personalmente me pone más deseoso el placer de su obediencia directa, por lo que castigarla no es gustoso para mi, en todo caso le puedo dar las mismas sensaciones del castigo pero de forma deseable, deseosa y con una sonrisa, pero al parecer hay momentos en los que el Amo veo que debe ser severo con su sumisa castigándola bien para el beneplácito de su ego de sumisa sintiendo en su cuerpo el placer del dolor infringido por el correctivo directo de su Amo. Si se llega a las lágrimas, el éxito está asegurado aun cuando es indispensable que dé muestras de su arrepentimiento en esa misma sesión sin tener la necesidad de guardar ningún rencor por haber sido suficiente para que saque todo cuanto le impida ser feliz en la relación con su amado Amo.
Bienvenida esa nueva sensación del castigo directo como terapia de enamoramiento de la sumisa hacia su Amo por duro que sea darlo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Esas sumisas de armas tomar.

Llevo años como dominante y cada día es más complicado hacer obedecer a una buena sumisa.
Parece que haya llegado una revolución en la que las sumisas quieran tomar el mando de la relación BDSM con su Amo como si fuera éste un pobrecito marido tocado y hundido.
Desde el inicio de una relación con tu chica, los años van pasando y la confianza va entrando en la pareja del rol, todo va bien hasta que llega el fatídico momento en que tu ya veterana sumisa cree que es portadora del saber de todos tus deseos y empieza a intentar programar tu forma de actuar según su buena lógica de sumisa subida al carro de la razón y la verdad.
Al principio un aviso, pero después de un pequeño espacio de tiempo sigue opinando en lo que ella haría si fuera Ama y intenta inculcar su forma de verlo todo, incluso el trato en su castigo por hablar alto a su Amo. Ya no pasa mucho tiempo que vuelve a las andadas porque el castigo era solo un aviso y naturalmente se lo tomó como un consejo y no una reprimenda seria pero en tono moderado para no ofenderla en su ego.
Sabe que es un placer corregirla.
“Parece mentira pero a mis amigas no les pasa esto porque no se entregan tanto…”, ya está la frasecita en la que es obvio separas su trayectoria de las de otras sumisas, ya que no viene a cuento porque sus Amos también son otros con otras ideas, normas, procedimientos y formas de ver la sumisión que desean les sea entregada por sus sumisas respectivas.
Siempre, afortunadamente, llega su enorme arrepentimiento no coincidente con el castigo recibido por su falta de instinto de sumisión y de entrega hacia las directrices actuales dadas por el Amo.
Llega el gran día en el que ves claro que debes actuar de forma ya decidida, (tu sumisa se está desbocando con sus múltiples opiniones y conductas no deseables) y decides darle ese necesario castigo severo para poder poner un punto y aparte en su conducta.
La atas bien de forma que no pueda también llevar al traste tu castigo y le das su buena ración de azotes, esta vez severos de verdad para que ya no haya dudas de tu mal estar con ella. Las lágrimas parecen sinceras como para cesar ya puesto que ella no las deja escapar.
Todo va bien.
Hasta la siguiente vez, que por cierto no está muy lejos, porque ella esto no lo habría hecho nunca si hubiera sido el Amo.
Vaya temporadita larga y dura, el Amo nunca está acertado. ¿Sera que quizás ya no sea su Amo? Nooooo. Ella te lo dice una y otra vez, solo es un comentario sin más trascendencia y sin mala forma, hecha con toda la delicadeza de una sumisa con aun sus buenas señales en su trasero bonito.
Esa crisis existencial de la sumisa debería poner los pelos de punta al Amo, pero si realmente eres dominante ves en su actuación un brote puntual de desequilibrio fruto de esa confianza que la sobrepasa, es cuestión de no dejar que confunda sus límites con sus obligaciones propias de su apreciado rol de sumisa de su Amo y siempre aclaro de su Amo, del resto de mortales está claro que no.
A todo esto sigo siendo de la opinión que si te ama tu sumisa es más alto el riesgo de la confianza pero también es más alto el nivel de entrega cuando te la da que suele ser siempre que se la pides.

jueves, 24 de octubre de 2013

Buena luz, la que ilumina tus intensos deseos de Amo.

Apagar la luz y utilizar luz de vela es algo muy reconfortante.
La mirada se va hacia el fuego, al igual que en un hogar se va a las brasas o a las llamas, si pones en funcionamiento una vela, por muy bonito fondo que le pongas el soporte, la mirada siempre se pierde entre las ondas del calor de su fuego en movimiento ascendente.
Luz de ambiente selecto.
No la has de cegar, que vea ella también el resplandor de su luz, que note su calor, que desee que la cera le caiga dentro, que cada segundo sienta el pánico de la cercanía de la llama cada vez más cercana a la piel, y el Amo tomando un café en ese hueco entre sus piernas es lo que a uno le pone y le da paz.
Al acabar ese sabroso y dulce café ya se puede sacar de su sitio la vela para pasar a la caricia del calor por todo su cuerpo, desde arriba hasta abajo, desde la lengua a sus pies vas pasando por todos sus sitios secretos para todos excepto para ti que eres su Dueño y Señor, su Amo.
Buscando su calor antes de derramar.
Despacito y sin prisas, acercando y separando la vela del cuerpo para sumar o restar calor en el contacto íntimo de la cera fundida en su piel y en un orden íntimo vas buscando todos los recovecos bajando ordenadamente para que siempre sepa a donde te diriges sin sorpresas para acentuar su sentimiento cronológico en el tiempo y en el espacio de donde será la siguiente gota de líquido derramado suave pero penetrantemente hasta sus profundidades.  
Al acabar y para disfrutar del final y siempre de arriba a abajo para no dañarla con la parte ardiente de la llama, apagar ese fuego en su humedad. Es lo propio para un final adecuado para la sumisa que disfrute de la entrega a su Amo.
Me gusta saborear éstos momentos tan especiales que me proporciona mi preciosa sumisa janna con su voluntad de darme siempre su esfuerzo, su alma.
 




domingo, 13 de octubre de 2013

Deberes i obligaciones de una sumisa.

El rol de sumisa conlleva una serie de obligaciones y responsabilidades que son tan importantes como los derechos de los de los que más adelante hablaré. Así como una sumisa puede elegir a su Amo, según  las causas o condiciones que ella haya visto en dicho Amo, ese  Amo tiene a su vez el derecho de exigir ciertos comportamientos y conductas mínimas para que la relación D/s transcurra en armonía con su forma de ser.
A continuación, como parte del acuerdo  que una sumisa acepta al elegir a su Amo, citaré una pequeña lista de ejemplos de los deberes que una sumisa  debe de tener siempre en cuenta y nunca apartarse de ello por más confianza que tenga a su Amo.
Sensaciones, ese mundo infinito.
Respeto: Siempre y en todo momento ha de respetar a su Amo, en el BDSM  al igual que en cualquier otro tipo de relación entre una pareja,  lo más importante es forjar unas  bases y el principal cimiento es el respeto, del cual parte la confianza, eslabón mas importante entre Amo y sumisa, al igual que  un Amo respeta en todo momento y valora la entrega, dedicación, sometimiento, cumplimiento de cada uno de los caprichos y deseos de su Amo… una sumisa no debe olvidar que ha de respetar a su Amo, el pone mucho en juego, auto control, cuidados, esfuerzo y la responsabilidad que la sumisa en todo momento este cómoda en el juego y disfrute de ello teniendo en cuenta la seguridad de la sumisa y siempre estando presente los límites impuestos si los hay, en el caso de la esclava no los contemplo ya que por defecto la esclava debería solo tener el derecho a serlo para su Amo y los limites serían los lógicos del Amo hacia ella.
Sinceridad: Lo siguiente más importante que ha de tener siempre en cuenta una sumisa es la transparencia ante su  Amo, ha de contarle siempre sus miedos, inquietudes, dudas, al igual que deseos, fantasías, siempre que haya transparencia y sinceridad, facilitará las cosas para que el Amo pueda satisfacer plenamente y con efectividad los juegos al igual que el adiestramiento de la sumisa, de no ser así y por miedo a no complacer a su Amo si una sumisa se calla sus inquietudes o sus miedos o simplemente llega al límite de sus posibilidades y no habla con su Amo , éste puede tomar decisiones equivocadas dentro del juego que puedan terminar en fracaso, daños, lesiones o  terminen con la relación D/s y se convierta en una pesadez.
Humildad: Para llegar a ser  la mejor sumisa, ésta solo ha de basarse en como complace y sirve a su Amo, cuando la sumisa solo se centra en la arrogancia y alimenta su ego pensando que es la mejor, que todo lo hace bien, descuidando las órdenes de su Amo termina en fracaso, el verdadero éxito reside en que todo sea en conjunto, si cualquiera de las partes se cree que todo es gracias a sí mismo se perderá todo entre D/s. Una sumisa solo ha de complacer en todos sus deseos y ordenes a su Amo y éste no decepcionarla estudiándola bien para saberle dar lo que ella espera de El. 
Las ideas claras: Una sumisa ha de estar abierta a nuevas propuestas, dispuesta a escuchar   detalles, expectativas y nuevas motivaciones que su Amo le proponga, negándose o cerrándose a ello pierde la oportunidad de crecer y aprender a disfrutar y conocer nuevas sensaciones, siempre claro está  sin saltar las bases del respeto y la confianza y de los límites si los hubiera. A una sumisa puede no gustarle ciertas prácticas pero nunca cerrar las puertas con un no rotundo sin estudiar, valorar y  compartir entre los dos las posibles novedades, pues la mayoría de las veces se rechazan por miedos, dudas, desconocimiento o simplemente por falta de confianza, entrando las vergüenzas, los pudores y los perjuicios entre otros  que hacen saltar por los aires el futuro de la relación bdsm entre ambos.

Cuando te la llave de su sexo ha decidido
 entregarse plenamente solo a ti.

Equivocación: Fallar , no cumplir con las expectativas, equivocarse, es algo común  que suele pasar aunque hay que tenerlo en cuenta para estudiar y poder solucionar  y encontrar el equilibrio de dicho error, una sumisa ha de reconocer siempre su error y no buscar escusas o culpar  a otros o simplemente escudarse en estados de ánimo,  la falta de interés, descuido, perder la atención o incluso no dominar la técnica, si la sumisa está comprometida jamás se desanimará ni dejará en saco sin fondo el error, sino que aprenderá de él y hará todo lo que esté en su mano por mejorar y mostrar que un error no es un paso atrás sino el comienzo de un largo camino juntos. El Amo usará el castigo si cree que es necesario, pero siempre debe tener muy claro que una vez se ha castigado a la sumisa se borrará absolutamente de la memoria éste error de la sumisa ya que ha pagado por ello lo que ha hecho con dicho correctivo. Jamás el rencor podrá estar en la mente del Amo por una desobediencia, a lo sumo un correctivo.
Escuchar: Una sumisa tiene la obligación de escuchar siempre lo que su Amo tenga que decirle o explicarle, al igual que tiene derecho a preguntar, debatir, informarse y todo lo que desee saber sobre lo que su Amo le plantea, ésta parte va unida a tener las ideas claras,  después de escuchar  y atender lo que su Amo expone,  puede aceptar o dudar e incluso negarse, pero siempre teniendo en cuenta que todo forma parte de su aprendizaje  y del conocimiento que su Amo adquiere sobre ella  en cada momento. El Amo a su vez deberá siempre procurar cambiar las partes que la sumisa no ve claras hasta hacer posible una práctica cercana o mejorada de la idea inicial. Más adelante quizás ya la sumisa pueda sentirse cómoda en la idea inicial y no albergar duda alguna puesto que al entrenarla de forma suave ha visto que puede ofrecerle a su Amo la entrega que El le demanda sin tener ya objeciones al respecto.
 
Facilitar el castigo es desear enmendarse.
Obediencia: Una sumisa debe obedecer siempre a su Amo, si no entrega su voluntad su mente a quien ha elegido como Amo no tendrá sentido una relación D/s,  todo  Amo tiene derecho a ordenar  y la sumisa  la obligación de cumplir sus órdenes, sin olvidar que estas  estén dentro de los límites pactados y que  nunca pongan en riesgo físico ni de otra índole a la sumisa. Una vez que ambos tienen la mútua confianza y que conocen sus deseos, fantasías, motivaciones, una sumisa en todo momento ha de asentir sin dudar todo lo que su Amo le requiere, la plenitud de una sumisa se encuadra en sentir que en todo momento complace los deseos de su Amo y siente en sí el orgullo, admiración, satisfacción y orgullo que su Amo siente al poseer su voluntad.
Esfuerzo: Aunque la sumisión es un sentimiento, una sumisa aprende constantemente a ser  sumisa, siempre de la mano de su Amo, dispuesta a mejorar cada día,  esforzándose por complacer  en todo y de distintas maneras y sin dudas a su Amo. Una sumisa que desea servir  plenamente a su amo ha de mantener siempre viva la motivación, la ilusión y todo lo que despierte  crecer dentro de su adiestramiento y ayudar a su Amo en mejorar en las técnicas utilizadas dándole las facilidades de trato para poder conseguir que el Amo pueda hacer la sesión  tan genuina como pueda ser posible para disfrute de ambos y apartar la monotonía que siempre planea en los casos en los que hay rechazos en las novedades.
 Conocimiento: Si una sumisa desea que su  Amo cumpla con su rol en todo momento con corrección, ha de conocer a su Amo, sus gustos, deseos, necesidades para poder cumplir con éxito cada una de sus  peticiones, no hay que olvidar que para que pueda existir  una relación D/s tanto sumisa como Amo han de  trabajar en conocerse, en compartir todos sus deseos. Es importante que una sumisa sepa y reconozca cada movimiento cada gesto  tanto de satisfacción como de decepción para colaborar y facilitar al Amo su guía y educación sincera. Evidentemente el Amo por su parte también debe esforzarse en reconocer la realidad de su sumisa y ver a través de su mirada, de su forma de llevar la sesión etc. cualquier reacción negativa de la sumisa para replantearse rápidamente si está actuando como un Amo ha de hacerlo en todo momento, con extremo cuidado para la integridad física de la sumisa y rectificando cuando vea algo que se le pueda escapar de las manos y dañarla.
El en caso del Amo al que le guste la innovación ha de estudiar siempre los pros y contras de cada actuación ante su sumisa sabiendo valorar su capacidad y si fuera necesario preguntando sin reparos a otros amos hasta tener la seguridad absoluta de saber lo que va ha hacer. Desde un azote hasta cualquier otra actuación debe estudiarla y entrenarla para evitar dañar a su preciosa sumisa a la que le debe el respeto absoluto de velar en todo momento por su seguridad y trabajar para que las sesiones sean al agrado de ambos.

viernes, 4 de octubre de 2013

¿Cómo seducir una mujer leo cuando la quieres sumisa tuya?

La mujer Leo es fácil de detectar. Ella es una luz perceptible a cualquier sentido humano. A las mujeres de leo les gusta sentirse deseadas y también realizar una gran entrada, sintiendo las miradas que revolotean a su alrededor.
Su sabor es excelente. Al igual que las mujeres chic francés, una leona es raro que tenga un conjunto barato si se lo puede permitir,  ya que son muy finas y bien chics.
Ella tiene una profunda y permanente necesidad de respeto de los demás y trabaja duro para ser observada y recordada. Ella es naturalmente extravagante, y no intente decirle que gasta demasiado en la ropa (o en cualquiera de sus hijos, que le gusta mimar). Aunque a veces gaste en superficialidades,  ella es cálida, espontánea y creativa también, y usted deberá estar seguro de que se divertirá junto a una siempre sexual leona.
Su desafío será conocer a esta joya de mujer y además hacérsela su sumisa será su reto y siempre consciente de tener entre manos una bomba con tiempo máximo.
Fuerte pero seductora, está segura
de si misma.
Ella va a ser exigente, y muy demandante, a fin de que usted debe estar preparado para lo que esta leonina le solicitará. Si es que realmente usted está interesado en ella, complacerla será la forma de conquistarla y mantenerla.
¿Cómo manejar a la sumisa Leo?
Difícil, y con toda probabilidad ella utilizará la manipulación, ¡¡¡no al revés!!!, las mujeres de Leo tienen una manera de tener el control, aunque a veces usted crea que no, pobres infelices los Amos valientes que no la sepan llevar corta de cuerda, las “sumisas” de Leo son inteligentes y sutiles, pero fuertes y estrategas a corto y largo plazo.
La sumisa de signo Leo se resiste a cualquier tipo de confinamiento, por lo que se ha de tratar  de salir bastante con ella, y no “encerrarla” siempre en el mismo lugar. La mujer de este signo suele decidir a quién quiere seducir, le gusta mucho la diversión, burlarse, salir, charlar, y va hacer lo posible para mantener el humor y la diversión dentro de la pareja. Le gusta jugar y le has de permitir ciertas licencias en su obediencia.
Ella hará cualquier cosa para mantener las cosas animadas en la sesión y a poder ser se creará una parte del armario de ropa especial y hermosa lencería para mantener siempre a su Amo interesado solamente en ella. Para aumentar la pasión, dígale, "¡Tú eres la mujer más bella del mundo!" eso es clave.

Siempre va bien tener
 un buen respaldo.
Los regalos le van a encantar y enamorar. Ella espera esos regalos, los quiere, y disfruta cuando le hacen regalos, así que no pierda su tiempo, y cómprele regalos. Uno de los colores que irán con ella, será el púrpura, por lo que ya puede elegirle algo en ese color, ya sea un peluche, un sujetador o corpiño, o mejor aún, un conjunto de lencería.
Le gusta mucho lo que tiene que ver con el oro, así que podrás sorprenderla con un sweater con hilos en color dorado, invitarla a que lo use contigo, y de esa forma llevarla a un restaurante muy chic con velas y platos caros, y terminar sorpresivamente en un hotel rústico con decoración en madera, bien acogedor, que ese es su estilo.
Sería ideal que la habitación del hotel tenga una chimenea, ya que ella es romántica, y vió muchas películas de amor, donde eso sucedía. Si no consigue esa cita, podrá conquistarla enviándole flores, rosas son las mejores, o una generosa caja de chocolates importados, agridulces, o mismo una buena botella de champagne para que más tarde la disfruten de a dos.
Si se juega a comprarle un anillo u otro tipo de joyería como podría ser un collar, sepa que ella adora los zafiros, su joya preferida. Comience a ahorrar ahora…
Como dije antes, a la leona le gusta jugar. Por lo tanto, trates de organizar un lindo juego: strip póker. O, si ya se conocen muy bien, y hay confianza, propóngale para que haga una variación en la película propuesta Indecente. ¿Recuerdas cuando Demi Moore tuvo que decidir si tomar los con Robert Redford o permanecer fiel a Woody Harrelson?
Cerca del final de la película hay una escena donde ella y Woody hacen el amor en una cama de cien dólares (o superior). En su propio remake, usted es el millonario, pero usted no tiene que compartirla a ella con nadie porque es suya y ella lo sabe y eso es su orgullo, ser de quien ella quiera ser o pertenecer aunque esta palabra le pueda producir sarpullidos en su fina piel.
Naturalmente siempre hay partes del escrito que fallan, y más si las Leo creen que las conoces, pero a grandes rasgos creo que es así o por lo menos las que he conocido.  En respuesta a mi querida sumisa se Sir Renne le diría ésto como ampliación al comentario que le he dejado al suyo en mi anterior entrada, ya que ser sumisa ha de salir de la Leo, si alguien la quiere hacer sumisa ha de saber sobornarla en muchos aspectos y el Amo quizás haría bien en comprarse unos tapones para cuando ruje la leona. Por cierto, que conste que no se su signo, el de mi querida esclava janna ese es un signo muy peligroso pero a la vez cuando consigues hacerlo tuyo, es para siempre. Gracias estimada janna por dejarme ser Amo por mi mismo y amoldarte pese a tu signo zodiacal a mi forma de llevar nuestra larga y fuerte relación...

sábado, 28 de septiembre de 2013

Cuando el "Amo" además es Leo.

Leo aprecia la belleza, de modo que si tú eres de las sumisas que se sienten celosas ante una mirada admirativa dirigida a otra mujer, más vale que trates de ser más tolerante. Un hombre Leo a quien su amada sumisa le deje porque le gusta flirtear se sentirá realmente herido y sin entender nada. En esas circunstancias es muy capaz de simular cualquier cosa, desde un ataque cardíaco hasta una nota de despedida manchada de lágrimas, para conseguir que tú te des cuenta que es solo porque es así y vuelvas corriendo a sus fuertes brazos cariñosos...y se mostrará tan convincente que te sentirás un monstruo de crueldad. A menos que a ti también te gusten las escenas dramáticas y emocionales, es mucho menos complicado comprenderle desde el principio.
Es tu rey y eres su princesa sumisa.
De todas maneras, lo más probable es que, si le sabes tratar, sus travesuras sean inocentes e inofensivas. Como no tienen una sensibilidad especial para los sentimientos ajenos a los tuyos, a pesar de su bondad y fortaleza básica, la mayoría de los hombres de Leo están tan inmersos en sí mismos que pueden ser de una franqueza y de una falta de tacto brutales, pero con su sonrisa y su mirada deslumbrante despejan inmediatamente la atmósfera. En todo su cuerpo fuerte y grácil, el afectuoso León no tiene ni un huesecillo de maldad, en todo caso severidad. Es posible que despida tremendas nubes de vapor, pero la maldad no entra en su estructura y no es capaz de actuar con auténtica crueldad (a menos que tenga una influencia negativa en su carta natal). Le gustan los deportes, pero a medida que pase el tiempo preferirá ser espectador, desde su cómodo trono tapizado, mientras tú le atiendes, incluso te cederá para demostrarte su capacidad de poder.
No siempre, pero con frecuencia, hay un giro raro en los varones Leo. A diferencia de Capricornio, que busca en una alianza un ascenso social, a veces el León tiende a buscar una  sumisa por debajo de su condición. Aunque este igualmente deseoso de status social, no puede resistirse al deseo de adquirir un <<súbdito de quien pueda sentirse superior. A veces se equivoca en la elección, y la tímida violeta que le adoraba sentada a sus pies le toma por sorpresa y consigue hacerle una jugarreta que le sirve para arrancarle el cetro. Cuando así sucede, el León destronado es un infeliz sumiso que lleva estampada la expresión trágica de un monarca en el exilio y has de tener presente que te quedan con él tres telediarios.
¿Cómo puedes evaluar al enigmático varón Leo? ¿Es bondadoso o agresivo, generoso o cruelmente egoísta pero generoso? ¿Es realmente un tipo sociable a quien le agrada la gente? Su reputación de superioridad, ¿ha sido ganada con falsos méritos o tal vez, como el verdadero León, es digno de que le llamen rey? Es obvio que, al menos si se le mide con su propia vara por lo menos, se merece ser el amo y señor de su vida amorosa y de su carrera. Hay que admitir que en los dos campos obtiene por lo general grandes éxitos.
Si Leo es un rey auténtico o apenas un pretendiente al trono es cosa que no podemos saber. Pero con respecto a tu propio León, hay algunas cosas que si sabes. Tiene apetitos insaciables, y es tan orgulloso como un pavo real. Exhibe una enorme necesidad de mandar y de ser amado por aquellos a quienes manda. Recuerda que Leo teme secretamente el fracaso y el ridículo. Es una constante tortura interna, y la verdadera fuente de su vanidad y de su dignidad exagerada. Sin embargo, cuando una gran causa ha conmovido su nobleza, el León no conoce el miedo. Solo entonces aprende, él mismo, que la magnífica fuerza y el valor que ha fingido poseer, en realidad, han estado presentes en el durante todo el tiempo.
Es posible que Leo te saque de tus casillas con sus extravagancias durante el noviazgo, pero no es de ningún modo mal compañero si piensas en una relación duradera. Si no tienes inconveniente en postergar tu ego y en construir tu vida en torno a la de él, una vez que lo hayas conocido bien contarás con la adoración de este hombre y jamás volverás a sentirte sola. Piensa, además, que te arreglará todos los grifos del baño y te dará siempre esa sonrisa que le hace ser tu Amo Leo.

La personalidad y los valores definen al Amo.

Amo, mi carácter, la normalidad, me aburre, me hace sentir nada. Contra ésta frase solo hay una solución posible y es que una sumisa jamás pueda llegar a mencionarla ya que dice muy poco del Amo si la sumisa le pide socorro.
Lo más sabroso de mi sumisa,
su mirada.
Es fácil ocultar las lágrimas pero no la tristeza que hay dentro de la sumisa para el Amo que la entiende, que la conoce y que le da esa vida de sumisión plena, el Amo ha de saber hacer que su sumisa pueda soltar las lágrimas siempre que lo necesite porque es parte del encanto, ver llorar a tu esclava de amor, de entrega y felicidad.
Un idiota hace que su sumisa sienta celos de otras mujeres… Un caballero hace que otras mujeres sientan envidia de su sumisa, y digo mujeres que no sumisas porque en definitiva la felicidad se le escapa en muchas ocasiones a su vida real y no solo se percatan otras sumisas sino otras mujeres que la rodean y digo caballero por que es lo que siempre debe ser un Amo.
Cuando tu esclava te habla de sus problemas no significa que se queje… significa que confía en ti y así lo has de entender como Amo ya que es de esa manera como los Amos podemos subir más de lo que haríamos sin su ayuda...
La vida se acaba cuando dejas de soñar, la esperanza cuando dejas de creer, el amor cuando dejas de cuidarlo y la sumisión cuando el Amo es el muñeco de su esclava o sumisa...
Cuando una mujer dice “dime la verdad” es porque ya la sabe, de ahí que por bien o por mal yo jamás aconsejaría mentir a la sumisa, en todo caso y sin abusar, no darle todos los detalles pero jamás mentirle porque además es morboso poder explicarle la realidad aunque se pueda ofender o disgustar, eso es más fácil de reparar mediante un bonito castigo que la ponga en su lugar de obediencia.
Si quieres ser Amo, no seas la segunda opción de nadie… o te eligen, o te pierden para siempre!!!. Cuando un Amo teme perder la sumisa ya no es su Amo y evidentemente ella ya no le pertenece, solo es un pelele de ella como mujer.
Nadie merece las lágrimas de tu sumisa, solo tu como Amo puedes pedírselas y si te las ganas y te las da, deberá ser  con esa sonrisa por su entrega hacia tí.



lunes, 16 de septiembre de 2013

Subir no es más cantidad de lo mismo, es llevarla más arriba en las sensaciones.

Si hablamos de niveles, si hablamos de escaleras si hablamos de alturas o entregas nunca estamos hablando de multiplicar la cantidad si no de subir la calidad y en todo caso no dejarse llevar por la inercia de la rutina subiendo solo la cantidad de sufrimiento.
Hoy mi sumisa ha recibido diez azotes, mañana no tiene porque recibir cincuenta o tener que aguantar diez doblemente fuertes y pasado mañana o la semana que viene cien para demostrar que el Amo sube, en todo caso recibirá otros con otra herramienta o quizás con la mano, que por cierto es lo que más les suele apetecer a las sumisas  que he conocido y a janna de verdad le vuelve loca sentir la mano en su piel por el contacto.
Un día azotes otro besos y algún mordisquito, en otros días quizás no insistamos en lo mismo y variemos dándole el cariño que necesita para entregar su esfuerzo con la ilusión que desea para poderla dar de forma sincera y sana, quizás toque la velita o jugar con su dilatación, en todo caso repartir las ideas y sorprender con lo estudiado por el Amo para poderlo llevar a cabo de forma segura y sensual.
Es curioso cuando les pides que les gustaría que les des como Amo jamás te dicen nada claro, en todo caso si insistes como necesitando su opinión, al final en modo susurro te sugieren que hace tiempo no les das tal o cual cosa, unas pasaditas con una velita que les de calor, unas agujas que les hagan felices porque demuestran así su hambre de servirte como morbo, etc…
Siempre hemos de estudiar lo que
usaremos, como y donde.
Un tema no puede aparecer de la nada. Me explico… si quieres empezar con el tema de la cera no está de menos que un día pueda ver en la maleta una vela o un encendedor, cerillas etc, si quieres que vaya acostumbrándose a las agujas un día puedes mostrarlas, pueden ser medicas pueden ser imperdibles pueden ser largas o cortas etc…, las prisas no son buena compañía las explicaciones si lo son aunque tampoco le demos mucha importancia. En el caso de las agujas hay un código de colores y lo hemos de tener presente dependiendo el lugar donde las debamos clavar para nunca dañar a la sumisa. Tengamos siempre claro que el dolor es una cosa y el daño es otra distinta según mi particular forma de verlo.
Me da mucho morbo cuando la ciego con un pañuelo, porque suelo utilizar artículos que normalmente están cercanos, un antifaz es peligroso guardarlo en casa, un pañuelo no, pues me pone a cien tocarla con el artículo que usaré en ese momento, si es un siete colas la acaricio antes con el en algún sitio de su anatomía desnuda, si voy a utilizar agujas la rozo un una si cojo una madera hago algún ruido que la descubra, etc pero siempre dándole una pista que la prepare aunque en principio parezca cruel ella lo agradece porque se prepara. Esporádicamente la sorprendo precisamente para no entrar en la monotonía que ella siempre sepa lo que toca.

Guiar a tu sumisa en la escalera de su esclavitud.

Hablando tanto con sumisas como con dominantes, hemos tocado el apartado de niveles o grados de sumisión , lo que al final llamamos vulgarmente, aprender a subir los escalones de su esclavitud.
No la dejes sola... dale la mano
y sube con ella.
Aquí también entran los dominantes, no solo las sumisas, pues nunca se sabe todo y siempre se aprende algo, malo sería de no ser así ya que quedarse estancado es entrar en la mortal monotonía.

Por mucha experiencia que se tenga siempre se aprende algo, al menos yo cada día que pasa intento que así sea y en realidad ya el hecho de narrarlo por escrito en mi blog, hace que recapacite y sea consciente de muchos defectos de forma en los que he de mejorar , al igual que si al escribirlo creo que he quedado corto o corta la sumisa, tomo consciencia para que no se repita esa torpeza que me limita en mi relación con ella.
A lo que hemos llegado siempre es que esos escalones hay que ir afianzándolos lentamente, para ir subiendo despacio y no tener que regresar a ellos más tarde, al igual que no es la parte sumisa quien ha de subir, ni el Amo el interesado en que suba la sumisa, sino ambos juntos al unísono ya que asi se consigue el equilibrio que hace de la sumisa una mujer segura de su deseado Amo y por consiguiente segura de sí misma..

Guiala controlando su ascensión.
Es decir la parte dominante ha de bajar, si fuera necesario, al nivel al que se encuentre la sumisa e ir subiendo ambos a un tiempo. Esto aparentemente parece sencillo pero no es tan fácil, o al menos a mí no me resulta tan claro en algunas ocasiones bajar a su nivel. Por fortuna nunca, mi sumisa, me ha adelantado ya que siempre que hace una sugerencia la tomo como un deseo suyo que se que debo tomar como una futura línea de acción en su forma de servirme mejor.
 
En algunas ocasiones, con el tiempo, puede ocurrir que a la parte sumisa le sea imposible subir determinados escalones, a pesar de intentarlo a lo que el Amo debe variar las tácticas y desde luego aprender a ser mejor para saber positivar a su sumisa en ese peldaño que el Amo le quiere hacer ascender. Para mi en particular nunca hablo de límites porque no los tengo ya que solo es una cuestión de racionalidad de Amo saber lo que debes hacer a tu esclava.
Algunos dominantes son de la opinión que es culpa de la parte sumisa no subir adecuadamente de nivel en el BDSM, otros que la culpa es de la parte dominante, particularmente creo que no es culpa de ninguno de los dos, simplemente que aunque se desee pues no puede porque aun no ha habido suficiente conexión, es más en algunas ocasiones han de sentarse y replantearse determinadas situaciones o hacer ciertos cambios que hagan posible al Amo conseguir su deseo y a la sumisa sentirse segura sin llegar a sentir el vértigo de la altura.

jueves, 29 de agosto de 2013

Sensaciones...

Golpear a su sumiso-a, es para la gente amante del BDSM sólo una manera diferente de tocar, acariciar o estimular a la persona, sea sumisa o en mi caso a janna, mi admirada esclava.
Azotar es una manera muy poderosa de tocar a una sumisa, tanto física como psicológicamente. Con una paleta, una caña de rio, unas ramas u otros instrumentos variopintos más o menos rígidos, se puede pegar con la fuerza que uno desee, desde un leve toque a un golpe salvaje.
Con un látigo, hay una velocidad mínima para pegar, que es la que permite que las colas se extiendan en el aire antes de golpear. Con azotes de varias colas, hace falta algo más de velocidad para que las colas se mantengan paralelas sin enredarse entre sí. Y cada látigo tiene un peso diferente y necesita una fuerza de inercia distinta para sacarle el partido deseado por el Amo. Como la fuerza del impacto depende del peso del instrumento y de su velocidad cuando llega al lugar donde se desea azotar, hay una fuerza mínima de impacto, diferente para cada látigo. Por eso un dominante suele tener varios látigos distintos.
Una bonita forma de pedir castigo.
Teniendo diferentes látigos, digamos dos o tres floggers de diferentes materiales y peso distinto, una correa o cinto (o un látigo con una cola ancha y plana, como un rebenque), un azote de varias colas y un látigo de una cola corto, el rango de sensaciones que se puede ofrecer a la sumisa es variadísimo.
Se pueden pasar las colas sobre la piel, acariciándola. También es agradable pegar suavemente como en un masaje, otra forma sería hacer pasar las colas cerca de la piel para que solo el aire la acaricie sin llegar a tocar la piel de la esclava, eso si se ha de hacer enérgicamente para dar esa sensación de susto tan agradable en su mirada y ver que el nervio de la sorpresa actúa.
Desde luego otra buena opción sería golpear desde suavemente hasta realmente fuerte y contundente, con la punta de las colas o con el largo de las colas, como se quiera. Se puede pegar para producir ardor o un profundo dolor siempre midiendo la forma y fuerza del azote ya que si no se va con cuidado se podría cortar la piel. Si el látigo es delgado y pesado, azotar fuertemente con él, puede cortar rápidamente la piel lastimándola y la verdad ese resultado no me gusta a no ser que lo provoque adrede yo por el motivo que crea oportuno y que seguro será excepcional.
En cuanto a la parte psicológica, estar atado, indefenso en manos del dominante, viendo en su mano el látigo, el instrumento que te hará sufrir, hace recordar a tu sumisa todas las escenas de azotes que vio en las películas. Ella sabe que será castigada y bien castigada, o no...
Si la sesión se va a basar sólo en sensaciones, sentir las colas del látigo rozando la piel, acariciando y golpeando alternativamente, tocando y amenazando su cuerpo, sus partes más íntimas, será algo para recordar. Y con un azote o un látigo, el hecho de saber que los golpes van a doler, y que el dominante podría ser duro si lo deseara, le hará sentir más profundamente el hecho de que está, en realidad, en sus manos, a su merced. Así que el látigo puede ajustarse a todos los dominantes y sumisas, ya sea que prefieran unas caricias, unas sensaciones rudas o un dolor real y mortificante.

viernes, 26 de julio de 2013

Mis técnicas del azote, a grandes rasgos, particulares.

Es sin lugar a duda mi sesión favorita, azotar a mi esclava es lo que más me gusta tal vez sea algo demasiado simple y clásico para algunos que así sea, pero ya se sabe, cada uno tiene sus propios gustos.
En tantos años lo he practicado todo con ella, bueno todo no pero mucho sí, y realmente como el azote en su culito precioso no hay nada para mi tan reconfortante, en el blog se puede observar una muy pequeña del abanico de posibilidades que me ofrece como esclava, pero la que a mí más me satisface o por lo menos lo que jamás puede faltar es el azote y si es severo mejor aún.
Tenerla bien situada es poderle dar
 lo que espera y desea de su Amo.
La disciplina del azote, suele ser algo muy temido por la inmensa mayoría de la gente que, teniendo deseos de ser sometida, aun no se atrevió a dar el paso. Sin duda el hecho de que al pensar en latigazos se nos venga la imagen de una espalda en carne viva tiene mucho que ver con eso. Pero esa imagen nada tiene que ver con el BDSM o por lo menos para lo que yo tengo como mi BDSM.
Al azotar a una esclava en ningún modo se pretende sacarle la piel a tiras, si no proporcionarle un punto de excitación a través del dolor, un punto por otro lado bastante alto y compartido el placer con el que azota.
En una buena sesión de azotes, es conveniente varias cosas, por un lado es buena idea el alternar diversos utensilios, por ejemplo empezar con las clásicas nalgadas, ya no te digo nada si pones en tu falda la esclava desnuda y la azotas con la mano directamente, así a la vez que calentamos la zona, daremos tiempo a que actúen las endorfinas, lo cual nos permitirá alargar aun más la sesión; pudiendo luego pasar a la pala o un gato o látigo de cola, con lo que obtendremos azotes más intensos a la par de que el látigo además nos permite "acariciar" la piel con el resultado de que la excitación de la esclava aumente.
Por otra parte si algo me excita fuertemente es el doblar una buena correa de piel natural por el medio y azotar a mi janna con esa herramienta tan temida y tan apreciada porque su dureza acompaña el perímetro por igual del culo, dándole con ella un abrazo desde el punto de inicio hasta el final sin una variación muy elevada de cambio de dolor de una parte a la otra del latigazo, además se consigue un estruendo que aun fortalece la sensación de dolor mas allá de la realidad física y sobretodo psicológicamente cuando ve que te quitas el cinturón o le pides que te lo quite ya ve claro que toca tocar el cielo de la sensación dolorosa de su entrega y la placentera de la recepción de su esfuerzo por no moverse mientras dure la sesión… tened en cuenta que a mí no me gusta atarla porque me da mucho morbo que sea ella quien se sitúe tal como sabe le gusta a su Amo que se posicione según lo que vaya a darle. En el caso del cinturón dejo que se coja al león al que ya he hecho referencia en otras ocasiones. Lo coge, lo acaricia, le consuela sentirse más entregada que estando inmovilizada y además es más fácil azotarla sin riesgos que provocaría al mover su cuerpo.
También es buena idea el alternar los azotes con caricias, tanto para relajar la piel, como para subir más la temperatura de la esclava. Por otro lado el parar de vez en cuando nos permite un mayor control de la sesión, percatarnos de que todo está dentro de los límites de la esclava va manteniendo un ritmo constantemente hacia arriba.
A veces es necesario la dureza en la entrega para
 que ella lo pueda observar posteriormente.

Otro detalle a tener presente en los azotes, es que dependiendo del equipo usado, así será de intenso el golpe, cuanto más ancho mayor es la superficie de contacto, mas repartido estará el golpe y dolerá menos, por ello la recomendación de empezar con la mano o una pala y poco a poco ir pasando a un aumento gradual del dolor. La verita de madera dará ese punto de adorno en la marca que tanto adora ver después una esclava que no tenga que dar explicaciones a nadie de sus marcas que no sean a su Amo.
Si usamos un látigo, además tendremos que tener cuidado en dirigirlo correctamente, para lo cual lo más sencillo es recoger las trallas con la mano libre, al recoger el látigo tras el golpe. Ello además nos permitirá alternar los golpes de las trallas en plano, como solo de punta etc… Hemos de tener en cuenta que a más longitud del látigo mas fuerza de contacto tendrá en la punta por lo que hemos de tener presente no el dolor de la primera zona de contacto si no la mas mejana, la del final que es donde más velocidad cogerá y por eso más dolerá. El abrazo en el cuerpo de la esclava es muy morboso y si miras su expresión el punto más alto de dolor es cuando le azota la parte más lejana del látigo.
También hay que tener presente la postura en que la azotamos, si la esclava se halla en una postura en la que piel y músculos se hallen en tensión, (inclinada hacia adelante por ejemplo), la zona estará menos protegida y el azote será siempre más intenso.
Y por ultimo diré que, las zonas de azote, ya que no es sensato el azotar donde nos parezca sin más, habiendo zonas del cuerpo, como la renal o cara, en las cuales jamás hay que azotar. Lo ideal, especialmente al iniciarse, es en las nalgas, pudiendo mas adelante ir accediendo a otras zonas tales como parte alta de la espalda dependiendo de dos factores, el primero observar la reacción a los cambios de zona para conocer sus sensaciones y por otra saber que solo la podremos marcar si realmente es libre de mostrar sus marcas. Para entrenarse el Amo no está de más, al principio, marcar los límites que tapa su ropa utilizada en los momentos íntimos que pueda tener con otras personas si las hay o sus familiares con un rotulador para no salirse del perímetro y que todo quede dentro para más discreción.
Por supuesto, en el caso de los Amos, no tener miedo a aprender, no creamos que con comprar un látigo ya vale, hay que saber cómo dirigirlo, como modificar la intensidad del golpe, evitar que se enreden las trallas, que equipo usar en cada momento, y hasta los mejores materiales en cada tipo de herramienta como la madera usada incluso la longitud y la anchura de la pala.
Jamás el Amo ha de dañar a su esclava, disfrutar de su dolor no significa dejarla desgraciada y que coja miedo a una sesión de azote por el hecho de no saber azotarla bien. Practicar a baja potencia y dirigiendo bien el látigo es algo importantísimo, mas adelante ya iremos de excursión por su cuerpo cuando sepamos seguro que no le hacemos daño sini le damos dolor.

Una preciosa visión de lo tuyo.
Para mí una cosa es dar sensación y otra es dañar. Una fuerte sensación de dolor es apreciada por ambas partes mientras que rasgar la piel no tiene sentido y si por mala suerte eso sucede rápidamente hemos de parar y desinfectar la herida limpiando bien la zona y hidratando la piel posteriormente. A mí me gusta regalarle a mi esclava, después de una buena sesión de azote, una buena y cariñosa friega de crema hidratante. Eso hace que desaparezca mucho la señal de los azotes al hacer circular bien la sangre y por otra parte a ella le encantan esas caricias cariñosas en la que le demuestro mi agradecimiento a su entrega que en mi caso es siempre sin límite de sensación ya que janna es un regalo de los dioses del BDSM.
Mi regalo el día de mi aniversario fue invitar a mi esclava a merendar, tomar mi cafecito ese beso al llegar y al acabar el encuentro ir un breve momento al lavabo del restaurante, subirle la faldita bajarle la braguita, que me guste lleve puesta para podersela bajar, y darle tres palmadas. Eso si fué una buena celebración. Gracias janna por darme ese placer reservado a los Amos que nos sentimos amados por nuestra esclava.

domingo, 21 de julio de 2013

Para azotar con pureza, la posición de la sumisa es primordial.

El Amo decide mientras ella siente.
Para un Amo azotar en cualquiera de las modalidades es un verdadero placer y más cuando también lo es recibir con ansia esos azotes por parte de la sumisa. Digamos pues que aparte del hecho de azotar la posición de la sumisa al ser azotada es quizás más importante que el propio hecho del golpe. Lo que buscamos en una escena así es placer. Está bien, a veces puede ser excitante simplemente golpearla en el momento, sin preparación y sin premeditación, como que abusas de ella porque te apetece como buen Amo ejercer ese derecho, pero para sacar todo el placer de una paliza la correcta posición es tan importante como el propio dolor dado en el acto. Así podemos distinguir dos puntos de vista distintos, el del Amo y el de la sumisa.
El dominante suele buscar en el posicionamiento exacto de la sumisa entre otras cosas:

La comodidad del Amo es esencial.
Comodidad: El Amo debe estar cómodo, tener bastante lugar para moverse libremente y poder poner con el que va a azotar en un ángulo que le permita moverlo sin esfuerzo y sin cansarse, además de pudiendo dirigirlo de forma apropiada sin desviar el golpe por algo que entorpezca la libertad de movimiento limpio del azote.
Fuerza: El que golpea debe poder golpear con toda la fuerza necesaria para lograr el efecto buscado y no quedarse sin fuerza por falta de espacio o mala situación etc...

Acceso total: El área a golpear debe estar totalmente expuesta y a la vista del Amo, y en el ángulo más apropiado para pegar con seguridad y severidad o al contrario suavemente pero siempre a su criterio, nunca al que pueda proporcionar una casualidad como pueda ser que la sumisa se cierre o mueva.
Seguridad: la sumisa debe estar puesta en una posición que facilite golpear en las áreas seguras y donde el Amo desee golpear, mejor que la propia posición dificulte golpear donde se podría hacer daño involuntariamente. (Siempre diferencio entre el daño y el dolor, me gusta darle dolor no quiero jamás dañarla y eso es una regla para mi imprescindible para que se pueda entregar con la soltura y la tranquilidad que necesito tener para gozar del placer de su dolor, por severo que sea.)
El siguiente punto de vista el que deseamos para la sumisa y están claras varias opciones que hagan del acto un lujo, entre ellas podemos  tener en cuenta como ejemplo las siguientes:
Comodidad: realmente esto depende del propósito de las nalgadas, y en el capricho del que castiga. Si se procura dar unas nalgadas sensuales, es preciso que la sumisa esté cómoda, para que pueda concentrarse en las sensaciones de la paliza. Si es una azotaina de castigo, el dominante decide si le desea dar esa comodidad en más o menos cantidad dependiendo del resultado final o incluso el momentáneo.
 Anticipación: el hecho de que se le ordene ponerse en una posición determinada prepara a la castigada para la paliza. En la anticipación el miedo puede ser tan importante como el propio dolor. El corregir la posición siempre da a la sumisa un toque de morbo puesto que sabrá como el Amo desea verla mientras la castiga.


Que ella vea la ramita le da
 ese toque de miedo tan exquisito.
Sensaciones aumentadas: si la parte a ser castigada está en la posición correcta, el que pega será capaz de proporcionar todas las sensaciones que se requieran, sean de placer o de dolor puesto que no se pierde en los alrededores sino que va directamente a conseguir o la sensación exacta que le desea dar.
Humillación: ser posicionada para unas nalgadas, ser obligada a ofrecer el cuerpo para el castigo es humillante, se siente tratada como una niña pequeña, y es excitante según mi forma de verlo.
Exposición: En la posición correcta, un sumiso está totalmente expuesto mostrando las nalgas y los genitales. A la sumisa se la debe obligar a facilitar siempre una buena exposición ya que así le será más difícil proteger su sexo apretándose ya que la vulva no es tan aparente como en el caso del sumiso que tiene sus genitales más externos. Esto hace la cosa más humillante. 

Atención: con las nalgas bien expuestas y dirigidas hacia el dominante, toda la atención se vuelve hacia la parte expuesta. La sumisa se siente “todo nalgas”. Eso intensifica las sensaciones ya que además debemos proporcionarle el ritmo adecuado para que pueda vivir la experiencia con toda la riqueza exigible. El ritmo, la frecuencia debe ser la que el Amo crea oportuna, las prisas nunca son oportunas. La sumisa debe tener tiempo de poder notar además de su dolor el placer en el Amo, mediante esos espacios en los que incluso podrá oír la respiración los comentarios, el silencio o lo que el Amo desee darle entre cada azote o nalgada.
Sumisión: La sumisa ha de ser obligada a ponerse en una posición muy vulnerable y humillante, sometiéndose totalmente a la voluntad del que le va a castigar. Está indefensa y no puede evitar el castigo. En el caso de ser castigada por cesión siempre me gusta que me vea sentado tranquilo mientras ella solo puede darme su orgullo de sumisión.


La varita despues de las nalgadas ha dado la propina
para placer extra del Amo que la tiene a mano..
Presentación visual: Si la sumisa está en la posición correcta, la situación debe ser excitante no solo para su Amo sino que lo será para otra sumisa que tengamos esperando o incluso si le ofrecemos la bonita visión a otro Amo a modo de agradecimiento o regalo, aún para quien no está en BDSM, porque el castigado está ofreciendo sus partes más íntimas a la vista de los presentes en la sesión que el Amo le estará dando.
Cada Amo tiene su forma de ver su BDSM, yo tengo la mía muy genuinamente mía y aquí solo expongo unos ejemplos que tengo en cuenta a la hora de disfrutar de mi esclava y en ocasiones, aunque pocas, de disfrutar viendo las caras de otras sumisas y sumisos al aplicar estas reglas de forma natural. En estos casos en los que hay terceros se ha de procurar que consigan disfrutar de la sesión y siempre darles la oportunidad de hacerles partícipes, jamás estatuas inmóviles sin derecho a sentir. Esto es un regalo que hago cuando tengo la oportunidad a mi esclava janna que así se sabe importante en su rol, aunque a veces ha habido algún problemilla, la verdad es que he de agradecer su buena voluntad.

viernes, 19 de julio de 2013

La entrega de la sumisión, un camino sin meta.

Para algunos Amos, la entrega de la sumisión termina una vez alcanzadas unas cotas de dominación tanto física como mental y psíquica. Sea por que es lo que previamente pactaron el dominante y su sumisa o por falta de experiencia como por dar como finalizada la educación en los niveles del ser sumiso; dedicándose a partir de ese momento a disfrutar de lo alcanzado por ambos. Evidentemente cada caso en diferente nivel y en diferente estilo.
Depilarse puede demostrar...
Para otros sin embargo (entre los que me encuentro yo) tanto la entrega de la sumisión como la educación y doma de la sumisa no tiene fin, ya que para nosotros la dominación y el sadomasoquismo es una escalera de peldaños infinitos, donde cada vez se sube un escalón más, y otro más, así de manera continuada y sin prisas pero con paso firme hacia arriba. Pienso que la entrega de la sumisión solo tiene dos límites tanto físicos como mentales y que son la razón por una parte y la salud por otra.

que la sumisa tiene un par de ovarios...
Por supuesto que esta subida sin fin es difícil y larga, en la que el dominante debe llevar de la mano a su sumisa, sumisas o seres sumisos en general ya que no tiene nada que ver ni con el sexo del ser sumiso como tampoco la cantidad de seres sumisos en este crecimiento interminable, disfrutando de lo conseguido y logrando cada vez más cotas de perfección en la educación para servir a su dominante y en el placer de ambos por lo logrado hasta ese momento. Al mismo tiempo hay que tener mucho cuidado, para que la relación vaya creciendo y la simbiosis entre ambos llegue a las más altas cotas de unión, sin caer en lo que suele ocurrir cuando la relación es duradera, y es que el ser sumiso comienza a amar a su Dominante, y en algunos casos a este le sucede lo mismo y la cosa empieza a decaer por el miedo a perder el amor el uno del otro.
No soy yo quien está en contra de que en esa relación acabe habiendo amor, pero según mi punto de vista, éste puede hacer que la relación cambie y los roles no estén ya lo definidos que el sadomasoquismo exige si en Amo no es suficientemente exigente de si mismo en el trato a su pareja de rol.

demostrando que tiene el deseo inconmesurable...
Creo que en esa situación el Dominante no tiene la fuerza de domar a su ser sumiso si lo ama de la forma natural sin la fuerza de su parte sádica por delante de ese amor. La sumisa deberá tener el Amo siempre con el amor por delante de todo para que la entrega de la sumisa sea placentera en el aspecto de saberse dar por el placer de darse.
Si no tenemos en cuenta que el amor puede ralentizar, incluso parar esa ascensión sin final, la educación de la sumisa nunca será la adecuada ni su rol como Dominante adquirirá la fuerza requerida en éste tipo de relación, sino más bien al contrario, habrá un retroceso o estancamiento fatal en la educación iniciada y continuada que hará saltar por los aires la ilusión por la continuidad.
El Amo es el dominante y la sumisa la entregada al Amo. El uno deberá buscar las miles de formas en las que la sumisa podrá darle el placer de enorgullecerle como dominante sádico porque ella es feliz siendo la sumisa de su sádico Amo.

de regalar su dolor voluntario al Amo que ama.
Nunca jamás la sumisa al amar y sentirse amada por su amo puede  pasar de una entrega sin condiciones a sentir que su amor está por encima de la misma. Así mismo la sumisa deberá ser reprendida siempre por su dueño, para  entregarse como ser sumiso a una entrega en la que el amor no termine primando sobre el BDSM .
 Con todo esto, esa relación que comenzó siendo de AMO/sumisa, pasa a convertirse en una relación cada vez mas de pareja normal en la que el BDSM va teniendo cada vez menos fuerza, y termina siendo solo un aliciente más en el sexo entre una pareja convencional si no mantenemos el amor como ampliación de la sumisión y no al contrario.

Al acabar, 50 azotes en la vulva, dan
 este color tan deseado por el Amo...
Naturalmente que hay y habrá parejas en las que ocurra de distinta manera. Lo importante es que los dos estén de acuerdo en su relación, más allá de cómo terminen sintiendo y actuando, pero en mi caso el amor me ayuda a afianzar la confianza de mi sumisa en mi y eso hace que le sea más fácil darse a mis caprichos de Amo severo o amoroso dependiendo del equilibrio que yo crea conveniente darle según su estado y el momento.
Está claro que todas las opciones son correctas y respetables, y que cada cual vive el BDSM como desea y con quien desea.
Para muchos el Sadomasoquismo y la Dominación forman parte de su estilo de vida; más o menos secreta, para otros solo es una manera de evasión en sus vidas y lo viven de manera esporádica, para otros  solo es un juego de roles, en los que el BDSM solo es un aliciente más para el sexo.
En realidad es que todas las opciones se diferencian solo en una cosa y que lo que para unos la meta es un fin, para otros solo es un punto más de partida en esa búsqueda de elevación mutua, continuando ambos hacia arriba porque les quedan infinitos peldaños para seguir subiendo esa escalera sin fin que es el sadomasoquismo.